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jueves, 24 de abril de 2014

¡Ha resucitado!



La alegría más íntima del cristiano es celebrar la Resurrección de Jesucristo, vencedor de la muerte y nuestro Redentor.

Como dice San Pablo (1Co. 15,14) “Y si no resucitó Cristo, vacía es nuestra predicación, vacía también vuestra fe”. Nuestro pecado se mantendría y nuestra esperanza sería vana; la humanidad habría perdido su sentido. Porque Cristo es el nuevo Adán, así como María es la nueva Eva. Y si Eva fue el medio por el cual entró el pecado en el mundo, María fue la puerta de nuestra Salvación. Asimismo, si por Adán triunfó la muerte, por Jesucristo somos recuperados para la Vida. La Vida Eterna en Dios nuestro Padre.



En palabras de Juan Pablo II, “Con la Resurrección todo vuelve a empezar desde el principio; la creación recupera su auténtico significado en el plan de salvación. Es como un nuevo comienzo de la historia y del cosmos, porque Cristo ha resucitado, primicia de todos los que han muerto (1 Co 15,20). El, el último Adán, se ha convertido en un espíritu que da vida (1 Co. 15,45)” (homilía de la vigilia pascual del sábado 19 de abril de 2003).

miércoles, 16 de abril de 2014

Meditaciones sobre la Pasión: "Un mandato nuevo os doy"



¿Puede ser el amor un mandato? ¿Se puede amar por "imperativo legal"?
No. No puede ser así. Nadie puede forzar a amar a otra persona. Pero si hubiese un don tan grande que nos impusara a hacerlo, el amor dejaría de ser un mandato para convertirse en una Gracia.

Pues bien, ese Amor se ha dado. Aquella noche, en Jerusalén, Jesucristo deja a sus apóstoles tres cosas: su cuerpo, su sangre y el mandato nuevo de amarse unos a los otros, como Él nos ha amado.

Alimentados por la Eucaristía, reconstituidos por su Gracia, todo cristiano puede entregar su vida a los otros, ya que "no soy yo, sino Cristo quien vive en mí. Y mientras vivo en la carne, vivo en la fe del Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí" (Ga 2, 20)

Aquella noche vio a sus discípulos asustados, a pesar de los juramentos de fidelidad. Sabía que se iba a quedar solo. Y en esa soledad, decidió entregar lo último que le quedaba: Su cuerpo, Su sangre para la vida del mundo. Con razón, podía decir: "No hay amor más grande que el que da su vida por sus amigos" (Jn 15, 13)

Sus amigos. En esta noche, ya no somos siervos. Ya no somos esclavos. Somos los amigos del Novio, los invitados al banquete del Cordero. Pasamos de la muerte a la vida.

martes, 15 de abril de 2014

Meditaciones sobre la Pasión: las negaciones de Pedro


Ya te han prendido y te llevan los soldados. Todos los tuyos te abandonan y Pedro, que aseguraba que sería capaz de morir por ti, te sigue solo a distancia. No se atreve a acercarse, a dar la cara, a decir que es de los tuyos. Ahora no; ahora tiene miedo.

¿Qué es lo que podía estar pasando por la cabeza de Pedro en esos momentos? Pedro, más Cefas que nunca y menos Pedro, hacía pocos días había contemplado tu entrada triunfal en Jerusalén. Entonces pensaría: "¡Ya está! ¡Ahora sí! Ahora es cuando el Mesías se va a manifestar en toda su grandeza. ¡Ahora sí que viene a liberar a Israél!".

El, como el resto de los discípulos, no terminaba de comprender aquello de que tu Reino no es de este mundo, ni lo de que el Hijo del Hombre ha venido para servir, y no para ser servido. Todavía espera un Mesías glorioso y triunfante. Y lo tendrá al final, solo que de una manera completamente distinta a lo que él espera. No ha comprendido aún aquello de que el grano de trigo tiene que morir para dar fruto; de hecho no quiere ni oír hablar de tu muerte. Porque eso no puede pasar. Así que ahora está desconcertado con todo lo que ha pasado durante esta noche y, como muchos cristianos titubeantes de hoy en día, solo te sigue a distancia. ¿O es que nosotros nos creemos distintos? ¿Acaso no dudamos, y temblamos, y nos rebelamos contra Dios cuando las cosas no salen como nosotros creemos que han de salir? Al igual que Cefas, no comprendemos que los planes de Dios son más altos que los nuestros.

Te siguió a distancia, se sentó entre los sirvientes de aquellos que habrían de crucificarte y, una tras otra, te negó tres veces antes de que cantara el gallo. Es una historia bastante conocida que se sigue repitiendo hoy en día; muchos que se dicen cristianos se mezclan con los servidores del príncipe de este mundo y son capaces de negarte, no tres sino mil veces por miedo, o por vergüenza, o por interés.

Pero Pedro se acordó de Jesucristo. Se acordó de sus palabras y lloró amargamente lágrimas de arrepentimiento. Salió de la compañía de los servidores del príncipe de este mundo para volverse a Ti de nuevo. Recordó su amor por Ti y lloró. Y Tu le miraste, no con reproche sino con misericordia.

lunes, 14 de abril de 2014

Meditaciones sobre la Pasión: la oración en el huerto



(Lc. 22, 39-46)

Tenías miedo. Como hombre que eres tenías miedo. Y tal y como suelo hacer yo cuando algo me inquieta te fuiste a rezar. ¿A quién mejor que al Padre podías confesar tus angustias? ¿En manos de quién ponerlas mejor que en las de Dios? Y esa noche especialmente, no querías estar solo. Por eso pediste a tus discípulos que te acompañaran. Pero ellos, sin comprender el motivo de tu agonía ni lo que estaba a punto de pasar (aún no habían recibido el Espíritu Santo), se dejaron vencer por el sueño. ¡Cuántas veces, Señor, nos encuentras a nosotros dormidos cuando deberíamos estar en vela para no ceder a la tentación, no sucumbir ante el pecado!

Te alejaste como a un tiro de piedra y comenzaste a orar. "Padre, si quieres aparta de mi este cáliz". Si quieres no dejarme sufrir las vejaciones, los insultos, los latigazos, la corona de espinas y la cruz, si fuera posible no pasar por eso te estaría agradecido. Porque soy Dios perfecto, pero también hombre perfecto y siento como los hombres... Y estoy sufriendo hasta la agonía. ¡Estoy muerto de miedo! Pero mira; si es Tu voluntad, Padre a quien amo hasta dar mi vida por tus designios, yo pasaré por eso y por lo que tenga que pasar por la salvación de los hombres. Por todos y cada uno de ellos. Y si estoy dispuesto a dar la vida por cumplir Tu voluntad porque te amo, también estoy dispuesta a darla por salvarlos a ellos porque los amo. Así que en ese caso, Padre, olvídate de mi agonía y no mires este sudor de sangre. ¡SEA!

Cristo se ha entregado por mi. Él tenía los mismos miedos que yo, las mismas ganas de vivir. Era igual a mi en todo excepto en el pecado y ha dado la vida por mi. Siendo inocente cargó con su cruz por amor a mi. ¿No seré yo capaz de cargar con la mía por amor a Dios?

sábado, 12 de abril de 2014

Domingo de Ramos: "Hija de Sión, mira a tu rey"


¿Qué pensaría el Señor cuando las gentes ponían los ramos verdes y los mantos a sus pies? Aquellos que le gritaban: "Hosanna, bendito el que viene en nombre del Señor", ponían sus esperanzas y convicciones en la figura de ese profeta galileo que había curado a tantos enfermos y expulsado demonios.

Sí. Allí estaba la esperanza de Israel. La esperanza de ver que el yugo romano iba a caer e Israel sería el centro de todo el mundo, donde se reunirían todas las naciones y darían culto al verdadero Dios. Esas eran las esperanzas de las personas que se habían concentrado para ver a Jesús de Nazaret.

Sin embargo, Jesús sabe que muchos van a quedar defraudados. Sabe que es un entusiasmo pasajero, porque el corazón del hombre es variable. Pero el de Dios, no: Dar la vida por el hombre es el sentido último de la existencia de Jesucristo. El sentido último de la Cruz.

jueves, 10 de abril de 2014

NUESTRO NUEVO BLOG



Nuestra parroquia cumplirá este año 45 años de historia. Desde 1969, en que fue erigida canónicamente hasta hoy ha llovido ya bastante. Muchas son las cosas que han ocurrido durante estos años y puede que los más veteranos de la parroquia las recuerden aún como si fuera ayer mismo: los primeros años en los que el templo no estaba aún construido y Nuestra Señora de la Luz nos acogía generosamente, la unificación con Santa María del Espíritu Santo... Y don Deogracias, que fue primero párroco de lo que hoy es la capilla y después continuó siéndolo de la parroquia hasta el año 2003, fecha en la que se jubiló.

El presente de la parroquia está lleno de ilusión. Tenemos un equipo completamente entregado a su labor pastoral, con nuestro párroco don José Miguel al frente, nuestros dos vicarios parroquiales don Fernando y don José Ignacio, y nuestro diácono don Luis María, que el día 3 de mayo se ordenará presbítero. ¡Felicidades!

Durante todos estos años, ha habido multitud de proyectos: la mayoría han llegado a ver la luz, como numerosas excursiones, convivencias y peregrinaciones, la página web y la de Facebook, etc. Otros no han podido ser. En cualquier caso en todos y cada uno de ellos, hemos puesto toda nuestra ilusión y nuestro esfuerzo.

Iniciamos ahora nuestra andadura en el mundo de los blogs… ¡La parroquia se hace bloggera! Esperamos que lo que tengamos que contaros a lo largo de estas páginas sea de vuestro agrado y para vuestra ayuda.


¡Que Dios os bendiga!